miércoles, 29 de octubre de 2008

A 30 Años de la Hora más Gloriosa

En 1978, Quilmes ganó el campeonato Metropolitano profesional del fútbol argentino, al vencer en Rosario a Central por 3 a 2 el 29 de octubre. Los goles fueron marcados por Luis Andreuchi (dos, ambos de penal) y Jorge Gáspari. Peleó palmo a palmo con Boca durante toda la temporada, y le sacó ventaja en las últimas tres fechas. Un recuerdo imborrable para los hinchas cerveceros.Un recuerdo que merece esta doble página donde las fotos hablan por sí solas. En 1978, Quilmes ganó el campeonato Metropolitano profesional del fútbol argentino, al vencer en Rosario a Central por 3 a 2 el 29 de octubre. Los goles fueron marcados por Luis Andreuchi (dos, ambos de penal) y Jorge Gáspari. Peleó palmo a palmo con Boca durante toda la temporada, y le sacó ventaja en las últimas tres fechas. El plantel era dirigido por José Yudica y entre sus máximas glorias figuran el goleador Luis Andreuchi, el defensor Horacio Milozzi y el máximo ídolo Cervecero, quizá, de todos los tiempos: Omar Hugo ¨Indio¨ Gómez.Hoy, a 30 años, recuerda el doctor Meiszner, el hombre fuerte del Cervecero: ¨El equipo se formó en el '77, un equipo de hombres. Quilmes se salva del descenso empatando con Racing 1 a 1 y pierde con Newell's, de manera que si no empatábamos, nos íbamos al descenso. Fue tremendo para nosotros que veníamos de la euforia del '75 y el '76. Un día nos reuminos Algañaraz, Biondi, Cassanello y yo, y dijimos ¡El año que viene tenemos que sufrir un poco menos!. Vendemos a Fortunato y con el 17% de la venta compramos a Andreuchi. Luego llegaron Bianchini, Fanesi. Yudica se va luego de salvar a Quilmes del descenso en el '77. Arrancan López y Caballero y, en las primeras nueve fechas, Quilmes estaba en el lote de los últimos, y renuncian. Luego se rubricaría todo el trabajo en una campaña espectacular, llegando a estar 12 puntos abajo de Boca. Afortunadamente, se formó el alma de un plantel. Todo se coronó en Rosario con 25.000 personas atrás. Fue realmente inolvidable. Nosotros nos fuimos cuatro días antes para preparar todo y ya el sábado era algo impresionante. El mismo sábado a la noche fuimos a comer a un restaurante para 700 u 800 personas y faltó golpear una copa y la mesa, para que todo el restaurante empecé ¨¡Cervecé! ¡Cervecé!¨ y así pasamos toda la noche sin dormir. Después, claro, los festejos no terminaron más¨. Para recordar. Por siempre.

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