miércoles, 27 de mayo de 2009

100 Años de la Escuela 24 de Bernal

En un emotivo acto la Escuela 24 "Estados Unidos de Brasil", de Crámer y Ramella, Bernal, celebró el centenario, en coincidencia con la fecha patria. Los festejos se realizaron en la sede de la Sociedad Giuseppe Verdi, con la presencia de toda la comunidad educativa, junto a los abanderados y los granaderos.
La directora del establecimiento, Mónica Larrea, destacó que "este aniversario es un acontecimiento muy importante porque se ensambla con el 25 de Mayo y eso agrupa toda una lucha, un trabajo no individual sino compartido, como se demuestra en estos festejos del centenario, así como trabajaron nuestros próceres de Mayo."La idea es que toda la comunidad, el municipio y el distrito de Quilmes estén orgullosos de que la escuela pública crezca día a día, con padres, docentes y alumnos que por sobre todas las cosas son los principales protagonistas y que tienen ganas de llevar adelante un país y formar ciudadanos.Agregó que "después de reclamos hechos durante varios años, hemos tenido la suerte de que se acercara personal de infraestructura del Consejo Escolar, dejando el establecimiento muy lindo, como sin duda se merece.
Por su parte, hemos logrado que se acerquen desde la Dirección de Cultura municipal para embellecer el frente"."La escuela está de fiesta, gracias a la colaboración del Municipio, del Consejo, de los vecinos, de los padres, de los alumnos y de todo el personal docente y no docente"."Por sobre todas las cosas hay que destacar la labor de la Asociación Cooperadora que trabaja día a día a nuestro lado"."En esta fecha patria, y teniendo en cuenta que se inicia el camino al Bicentenario, la directora sintetizó así el mensaje que se transmite a los educandos. Honradez, trabajo, alegría y el compartir todo lo que tenemos ganas de hacer con el otro".
Un poema del artista bernalense, Héctor Acosta, ilustra el frente del establecimiento, dedicado a la noble tarea del docente con estos términos:

"Retornas al recuerdo venciendo al olvido
de la mano de un duende por esos caminos
vagando en el polvo de los tiempos
cabalgando sones de campanas
lo haces paciente, constante,
trasnochada de amor y desvelo
con estrellas y rocío por único velo.

Te cobijas en el pecho de algún niño
pero, ya sabemos, a veces hay olvido
ya estás aquí como antes
joven, dulce y perenne
te debemos tanto
con alegría de recreo de las once
ya ves, te ofrecemos, humildes
este dorado corsé de bronce
reposa en él cien corazones
te darán su calor cien y el mío.

Porque en el desencanto, el hastío
presente de improviso
con hálito mágico que el destino quiso
tu señera figura, desde este altar
señalando el camino
eterna, lozana, iluminada".

Fuente: Diario El Sol