lunes, 18 de mayo de 2009

Especial: Historias de la Villa "El Monte"

Un perfil que, prometieron otra vez, va a ser cosa del pasado.
La villa El Monte es una de las más antiguas de la ciudad. Sus inicios se remontan a los años 50 cuando atraídos por la posibilidad de trabajar, numerosos compatriotas llegaron a Quilmes en momentos que la industrialización parecía encaminada al futuro. Pero paralelamente, el acceso a la vivienda, a la tierra incluso, se hacía imposible para las franjas menos capacitadas de la sociedad.
Hasta esos tiempos el "Monte" era un predio de descanso bordeado por "el camino blanco", en el que la agrupación "Almirante Brown" de los Boys Scouts, el "Fortín" y los bomberos se repartían grandes solares.

Los primeros

Poco a poco se fue poblando. Primero fueron "unos pocos ranchos" esparcidos, entre los que se contaba el de Morgan. Éste era un famoso curandero que en la esquina de Alberdi y Belgrano atendía sin horarios. "Andá que te cure Morgan" era un dicho común.
Amaro Carballo y su familia cuidaban el Fortín. Algunos descendientes siguen hoy allí. Hacia el Norte, a la altura de Passo, estaba "El rengo Varela", tipo temible, de a caballo. Y luego los Bomberos con su "camping" y el Matadero.
Luego, incesantemente, más y más familias se fueron apropiando de esa fracción del bajo, llena de eucaliptus que le dan su nombre. A fines de 1952, durante el 53 y parte del 54, provincianos del norte, principalmente tucumanos y correntinos fueron ocupando el triángulo Alberdi - Cevallos - Belgrano, y todo el borde de Cevallos hasta Las Heras. "Los trajo Perón para ganar las elecciones", decían "los de arriba", cuyos hijos aún iban a pescar ranas, anguilas y tarariras al zanjón del monte.
Los llegados eran "laburantes". "Paquito" Antón enseguida se fue para el centro y "Nino" Pérez andaba de acá para allá con el carro de la panadería "Argentina". Muchos trabajaban para la Municipalidad.
En el 55 se formo el "Defensores del Monte", para jugar con los varios equipos de los alrededores. Porteño y Sarmiento, los clubes, y algunos pibes de otras calles se disputaban honores en los desaparecidos potreros.

Los "Tierrita"

Pero ya en el 57 la cosa no pintaba bien. "Los Tierrita" eran el terror de los vecinos de dentro y fuera de la villa. los ajustes con otras bandas terminaban siempre a los tiros o los cuchillazos.
La quema municipal, antes del zanjón, donde los carros a caballo traían la basura, hacía del paisaje algo poco amistoso. En el 58 una inundación tremenda, la más grande que se recuerde, dejó a casi todas las casillas bajo el agua.La década de los 60 y 70 vieron a "El Monte" crecer en la marginalidad, sin ser tenida en cuenta por gobiernos ni por el resto de la sociedad.
A mediados de los 70 fueron los extranjeros los que hicieron crecer la villa. Paraguayos y Chilenos que huían de Pinochet se integraron con los provincianos.
A principio de los 80, cuando el régimen militar gobernaba Quilmes, cuatro hectáreas de la villa, que había llegado a la calle Conesa, fueron levantadas por la fuerza de topadoras y camiones. El fantasma de la erradicación se mantuvo siempre presente.Con la llegada de la democracia y cuando a los hermanos del interior se habían sumado chilenos y paraguayos, El Monte comenzó a obtener algunas mejoras, como la pavimentación de la avenida Cevallos y la distribución comunitaria de agua corriente.Con el traslado del Municipio a su actual y contigua ubicación, y la habilitación de la autopista, la villa quedó en la mira de quilmeños y foráneos. Para esa época, un grupo inversor japonés proyectó construir viviendas en Ezpeleta Oeste para todas las familias, a cambio de quedarse con las tierras, donde pensaban construir un shopping y oficinas. Como se sabe, todo quedó en la nada.

Integrados a Quilmes

Los vecinos de El Monte a fuerza de trabajo y pertenencia se fueron integrando a la vida comunitaria como un barrio más. Muchos empleados municipales, de comercios de Quilmes, albañiles y operarios residen allí. Incluso estudiantes universitarios y profesionales. Algunas viviendas cuentan con muy buenas condiciones de habitabilidad, mientras otras carecen de lo indispensable. Son un crisol tan desigual como la ciudad toda. El "Indio Gómez" para los cerveceros y "Cachi Castillo" para los mates, salieron del Monte y fueron ídolos.
El Churrinche, personaje quilmeño si los hay cuyo nombre es Gustavo, nació y se crió en el pequeño rancho en que su madre, "La Titi", reunía a sus siete hijos.
Los últimos años vieron a "El Monte" consolidarse en toda su extensión. Desde 2006, el Plan Federal de Viviendas de la Nación tuvo en cuenta al barrio. La Sociedad de Fomento que conduce "Francisco" y la Cooperativa de Vivienda formada en el seno de la villa entonces, realizaron todos los pasos necesarios para la construcción definitiva del barrio, cuya realidad parece a más de cuatro décadas de postergaciones, llegar a concretarse.

Gustavo Llusá.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy buen relato, felicitaciones al autor.