martes, 1 de junio de 2010

Radio y televisión de Bolivia en Ezpeleta

En las calles de la ciudad quilmeña aparecieron numerosos pasacalles en donde ofrecen el servicio de comunicación del hermano país. Un símbolo de una comunidad que se hace fuerte en dicho lugar.


Un simpático anuncio vía pasacalles en la zona de la Avenida Centenario en Ezpeleta informa de la posibilidad de contratar la televisión y radio boliviana en la localidad, mediante una instalación de única vez y un solo pago que promete emitir una gran cantidad de señales de radio y TV del país vecino.
Este aviso no es más que una muestra del increíble crecimiento que ha tenido la colectividad en los últimos años en territorio ezpeletense. Del lado oeste de la estación del ferrocarril se vivencia un fenómeno social que ya exige la posibilidad de consumir contenidos que manifiesten su propia realidad; ya no alcanza con las estaciones locales de radio y pequeñas publicaciones de la comunidad, sino que hay una necesidad de conformarse como sujetos conocedores de la realidad de su país de origen.
A partir de ahora los bolivianos residentes en Ezpeleta podrán ver señales como Gigavisión, Unitel, ATB y Megavisión, y tener estaciones de radio como FM Pachamama, Dimensión, Ilimani, entre otras.
Este fenómeno comunicativo no se puede entender de otra manera sino mirando al gran crecimiento que ha tenido la colectividad, la cual es una de las más grandes de toda la provincia, tal es así que uno de los principales puntos de votación en el extranjero en la revalida de Evo Morales como presidente fue en el Club Unión de dicha localidad.
El arribo de la colectividad empezó a darse en masa a fines de los 70 y encontraron en Ezpeleta un lugar donde ubicarse y empezar a diversificarse a lo largo del conurbano. El barrio San Vito fue uno de los precursores de la colectividad y allí muchos todavía dominan mejor el quechua que el castellano. Hoy se han expandido más allá y gran parte de las tierras delimitadas entre Centenario, Varela, Avenida La Plata y Francia está ocupada por la colectividad.
Con el correr del tiempo y al sentirse cómodos en tierras ezpeletenses empezaron a recibir familias y a ocupar el territorio, hasta convertirse en asiduos del paisaje local. Las cholas abundan por las calles, así como los trabajadores de la construcción, textiles y las verdulerías.
Las fiestas populares bolivianas son una postal común. Los locales bailables, pubs, bares y hasta restaurantes de la colectividad son moneda corriente y reúnen a cientos de personas todos los fines de semana.
La feria de Tinkunaku (vocablo quechua que significa encuentro de gente) de Bahía Blanca y Mar del Plata es otro lugar de encuentro para los vecinos del Altiplano quienes se acercan a comprar y convivir.
Clásicos por ser reconocidos en su trabajo incansable de sol a sol, la comunidad boliviana en Ezpeleta es un espacio que crece y que cada vez más y por qué no pensar si en Miami hay una pequeña Habana o Haití, que los barrios chinos e italianos proliferan en el mundo, no es descabellado pensar que esta parte de Ezpeleta sea considerada una pequeña extensión de tierra boliviana dentro de una patria hermana como es la Argentina.

Maurizio Arditi

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