Quilmes activa su nueva Alcaidía Departamental: 312 plazas destinadas a vaciar las comisarías y multiplicar los policías en la calle
El mapa del delito y la operatividad policial en el partido de Quilmes se prepara para experimentar el cambio logístico más profundo de las últimas décadas. Tras la finalización de los últimos detalles de infraestructura y las inspecciones de seguridad exigidas por los protocolos del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), el secretario de Seguridad del distrito, Gaspar De Stéfano, confirmó que la nueva Alcaidía Departamental XVII de Quilmes abrirá sus puertas formalmente la próxima semana.
La puesta en marcha de este imponente complejo carcelario representa una respuesta de fondo a un reclamo histórico de los vecinos y de las propias fuerzas de seguridad: la saturación de los calabozos en las dependencias policiales locales y el desvío de recursos humanos esenciales para custodiar detenidos en lugar de patrullar las calles.
Un predio de vanguardia en la Ribera quilmeña
El nuevo establecimiento penitenciario fue construido en un terreno de dos hectáreas estratégicamente ubicado en la zona ribereña del partido, en un cuadrante delimitado por las calles Puccini, Lafayette, Carlos Bavera y Solís, a escasos metros de la bajada de la Autopista Buenos Aires–La Plata. Esta localización no es casual: permite un acceso y egreso rápido de móviles judiciales y de traslado hacia los tribunales locales, minimizando el tránsito de móviles con detenidos por los centros urbanos más densamente poblados.
El complejo cuenta con una capacidad total de 312 plazas de alojamiento, distribuidas de manera simétrica en un diseño moderno de 156 celdas bi-personales (para dos detenidos cada una). El objetivo técnico del diseño es evitar de manera rotunda el hacinamiento y cumplir con las normativas internacionales de derechos humanos respecto al trato de personas privadas de su libertad en condición de procesadas.
En términos de infraestructura de seguridad y servicios, el predio cuenta con:
- Muro perimetral blindado: Una estructura de hormigón armado de gran altura custodiada por múltiples garitas de control elevado y un sistema de monitoreo interno con cámaras de última generación.
- Módulos sanitarios internos: Una sección médica de alta complejidad para la atención de urgencias y controles diarios, evitando que los detenidos tengan que ser derivados de forma constante a los hospitales públicos de la zona, como el Hospital Iriarte.
- Espacios de asistencia jurídica y familiar: Áreas diferenciadas y aisladas destinadas a las entrevistas de los internos con sus abogados defensores y salones específicos para visitas familiares reguladas.
Además de los beneficios directos en materia de seguridad, la obra generó una fuerte puesta en valor del entorno barrial. El proyecto incluyó la pavimentación total de las calles de tierra aledañas, la instalación de redes de agua potable, cloacas y la renovación integral del alumbrado público con tecnología LED, un viejo anhelo de las familias que residen en las cercanías del predio.
Impacto en las calles: Empleo local y liberación de patrulleros
Uno de los datos más destacados de la puesta en marcha de la Alcaidía XVII es el modelo de empleo aplicado. Bajo la conducción del recientemente designado director general del penal, Aaron Colecchio Pua, se estima que el establecimiento operará con una dotación de por lo menos 200 trabajadores.
A través de una convocatoria coordinada con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, se priorizó la contratación de personal civil y guardias de seguridad radicados exclusivamente en el partido de Quilmes. Esta decisión política no solo generó fuentes de trabajo genuinas para la comunidad local, sino que garantiza que el personal penitenciario cuente con un fuerte arraigo territorial en la zona sur.
No obstante, el verdadero impacto masivo de la Alcaidía se sentirá en la seguridad ciudadana diaria. En la actualidad, decenas de efectivos de la Policía Bonaerense y numerosos patrulleros deben permanecer fijos en las comisarías quilmeñas realizando tareas de "guardiacárceles", custodiando detenidos en calabozos que no están diseñados para el alojamiento a mediano o largo plazo.
Con el traslado inmediato de estos internos hacia las 312 plazas del nuevo establecimiento de la Ribera, el personal policial quedará automáticamente liberado de esas funciones de custodia. Tanto los uniformados como los móviles policiales regresarán al patrullaje activo y a los operativos de prevención del delito en los barrios, complementando otras medidas recientes de la Comuna, como la flamante inauguración de la Comisaría 10ª en Don Bosco.
El límite legal: El destino de los menores de edad
La apertura de la Alcaidía coincide temporalmente con un debate de alcance nacional en materia penal y de minoridad. Frente a las dudas vecinales respecto al alcance del nuevo establecimiento, las autoridades judiciales y municipales fueron taxativas: la Alcaidía Departamental de Quilmes está habilitada única y exclusivamente para alojar a personas mayores de 18 años.
Los menores de edad que resulten imputados o procesados bajo los regímenes legales vigentes bajo ninguna circunstancia ingresarán a este complejo. La ley prohíbe de forma absoluta que los adolescentes compartan espacios de encierro con adultos. Ante la comisión de delitos graves, el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de Quilmes continuará derivando de manera estricta a los menores hacia los establecimientos especializados ya existentes en la región, tales como el Centro de Recepción y Contención de Lomas de Zamora o los complejos cerrados del área de La Plata (Abasto).
Con las celdas listas, el personal capacitado y la logística de traslado aceitada, Quilmes se prepara para encender los motores de una estructura que promete cambiar radicalmente el paradigma de la seguridad y el control de detenidos en la Tercera Sección Electoral.

