miércoles, 9 de septiembre de 2026

Irlandeses en Quilmes: Brown - Wilde y los ovejeros

La Batalla de Quilmes: El bautismo de gloria del Almirante Brown

El máximo héroe naval argentino, el Almirante Guillermo Brown (1777–1857), dejó grabado su nombre en la historia de Quilmes no como vecino, sino a través de una de las gestas militares más audaces del siglo XIX: la Batalla de Quilmes, librada el 30 de julio de 1826 en el marco de la Guerra del Brasil.


Frente a las costas del actual partido, la modesta escuadra argentina liderada por el marino de origen irlandés se enfrentó en una lucha desigual contra la poderosa flota del Imperio del Brasil. A bordo de la fragata 25 de Mayo, Brown desplegó una brillante estrategia táctica que, a pesar de la inferioridad numérica y de armamento, logró contener el avance enemigo y consolidar la defensa de las playas locales.

Este hito marcó a fuego la identidad quilmeña. En su honor, el municipio bautizó una de sus principales arterias céntricas y fundó el Museo Histórico Regional "Almirante Guillermo Brown" en una histórica casona de la localidad de Bernal. Allí se custodian maquetas, cartas náuticas y piezas arqueológicas que mantienen viva la memoria del día en que el gran almirante irlandés convirtió el Río de la Plata quilmeño en un escenario de gloria nacional.


Una de las representaciones pictóricas más famosas sobre el Combate Naval de Quilmes (1826) es la acuarela y obra histórica de la fragata insignia "25 de Mayo" realizada por el capitán y pintor naval Emilio Biggeri (1907-1977), marino y artista prolífico dedicado a la reconstrucción de la historia naval argentina. Estilo: Acuarelas y óleos que detallan con rigor técnico los aparejos, el humo de los cañones y la rudeza del Río de la Plata. 

Más sobre el combate de Quilmes, aquí.


El doctor José Antonio Wilde: El alma intelectual de Quilmes


El doctor José Antonio Wilde (1814–1885) fue mucho más que un médico en el Quilmes del siglo XIX: se convirtió en el gran articulador social, cultural y sanitario del pueblo. Nacido en Buenos Aires y portador de una vibrante herencia irlandesa, Wilde adoptó a Quilmes como su patria chica a partir de 1853, dejando una huella imborrable que transformó la comunidad para siempre.

Como pionero de la salud pública, Wilde lideró con enorme heroísmo la lucha local contra las devastadoras epidemias de cólera y fiebre amarilla que azotaron a la región. Su visión humanista lo llevó a fundar las primeras escuelas públicas del partido y a presidir el Consejo Escolar local, convencido de que la educación era el único motor de progreso para los vecinos. Además, desplegó su faceta periodística al fundar El Progreso de Quilmes, el primer periódico de la localidad.

Su influencia fue tan grande que fue el propio Wilde quien convenció al ingeniero norteamericano William Wheelwright de asumir las obras ferroviarias para conectar al pueblo, logrando la histórica llegada del tren en 1872. Intelectual brillante, plasmó sus vivencias en su célebre libro Buenos Aires desde setenta años atrás, un clásico de la literatura costumbrista nacional. José Antonio Wilde falleció en Quilmes en 1885, recordado eternamente como el médico y pensador que le dio identidad moderna al partido.

  Primer periódico de Quilmes "El Progreso de Quilmes" creado por el Dr. Wilde.


Busto del Dr. Wilde en la plaza homónima.


Marmol en el atrio de la Catedral de Quilmes, que indica la sepultura del Dr. José Antonio Wilde.


Las familias irlandesas del Quilmes rural

A mediados del siglo XIX, mientras los ingenieros y comerciantes ingleses monopolizaban el centro urbano de Quilmes, una corriente de inmigrantes irlandeses se abría paso silenciosamente en la periferia rural del antiguo partido. Familias como los Sandes, Thompson, Yates y Kelly se radicaron en los campos de la región (en zonas que hoy abarcan Quilmes Oeste, Ezpeleta o Florencio Varela) para dedicarse por entero a la floreciente actividad agropecuaria y la cría de ovejas.

A diferencia de sus vecinos británicos, los irlandeses poseían una particularidad que definió su destino en el Conurbano Sur: profesaban la fe católica. Esta afinidad religiosa con la población local aceleró un profundo proceso de asimilación cultural y acriollamiento. A través de matrimonios mixtos con familias criollas, vascas e italianas, las nuevas generaciones integraron rápidamente sus tradiciones celtas a la identidad nacional, perdiendo el idioma inglés mucho antes que otras colectividades angloparlantes. Hoy en día, sus apellidos en las calles y registros históricos locales custodian la memoria de aquellos hábiles puesteros que transformaron la economía de la costa quilmeña.


martes, 8 de septiembre de 2026

Norteamericanos en Quilmes: Hudson - Bagley - Wheelwright

 

A diferencia de la masiva corriente británica, la presencia de norteamericanos (estadounidenses) en Quilmes no se dio como una inmigración comunitaria de grandes proporciones, sino a través de casos individuales muy específicos que tuvieron un impacto gigantesco en la cultura, la ciencia y la fisonomía de la región.Los hitos y personajes estadounidenses más importantes en la historia quilmeña incluyen:

Guillermo Enrique Hudson 

El célebre escritor y naturalista Guillermo Enrique Hudson nació el 4 de agosto de 1841 en la estancia "Los 25 Ombúes", situada en lo que en ese entonces formaba parte del partido de Quilmes (hoy zona de Florencio Varela) en la provincia de Buenos Aires, entonces un estado soberano dentro de la Confederación Argentina. Una localidad del vecino Berazategui lleva su nombre.

Su padre, Daniel Hudson, era oriundo de Massachusetts (descendiente de los colonos del barco Mayflower), y su madre, Caroline Augusta Kimble, era de Boston. Llegaron al Río de la Plata en la década de 1830 y compraron la histórica estancia en el antiguo territorio de Quilmes. Aunque la zona estaba rodeada de vecinos ingleses y escoceses, el hogar de los Hudson mantenía costumbres norteamericanas coloniales, lo que marcó profundamente la infancia del escritor.



Hudson escribió toda su obra científica y literaria en inglés, destacando clásicos universales como Allá lejos y hace tiempo. Naturalista, activista por la vida silvestre y escritor , es considerado el primer ambientalista literario del mundo, y falleció en Worthington, Inglaterra, el 18 de agosto de 1922. 

Melville Sewell Bagley 

El caso de Melville Sewell Bagley (1838-1880) es precisamente el ejemplo más extraordinario y emblemático de un norteamericano profundamente ligado a la historia de la región. Aunque la famosa fábrica de galletitas Bagley Argentina S.A. se instaló en la Ciudad de Buenos Aires, la vida y las creaciones más famosas de su fundador tuvieron como epicentro a Bernal, localidad que forma parte del partido de Quilmes. 



Tras emigrar desde Maine (Estados Unidos) debido a la Guerra de Secesión, Bagley se instaló en la Argentina y en 1871 adquirió tierras en Bernal, donde mandó a construir una imponente finca de veraneo conocida por los vecinos como la "Casona Bagley" (ubicada en la esquina de las actuales calles Dorrego y Zapiola). 

En los jardines de esa propiedad, Bagley poseía una inmensa plantación de naranjos amargos. Existe una arraigada tradición histórica local que señala que, experimentando con las cortezas de esas mismas naranjas de su finca bernalense, perfeccionó la fórmula de la Hesperidina. Este licor estomacal, lanzado en 1864, se convirtió en un éxito descomunal y pasó a la historia grande del país por ser la primera patente y marca registrada de la República Argentina (el Certificado Nº 1) en 1876, un trámite que el propio Bagley impulsó personalmente ante el presidente Nicolás Avellaneda. 

Más allá de su rol como industrial alimenticio, Bagley fue un gran inversor del progreso urbano quilmeño. En 1873, junto a un grupo de socios, instaló y financió el primer tranvía a caballos de Quilmes. Esta línea conectaba directamente la estación de ferrocarril con la Ribera del Río de la Plata. Aunque el emprendimiento comercial no prosperó a largo plazo y terminó cerrando, marcó el puntapié inicial para la explotación turística y recreativa de la costa de Quilmes, transformando el perfil de la ciudad. 

A pesar de su incalculable valor identitario para el sur del Conurbano, la histórica Casona Bagley de Bernal —la construcción civil más antigua de la localidad después de la mítica e histórica chacra de Santa Coloma— fue tristemente demolida en mayo de 2023. Tras décadas de abandono y de reclamos vecinales e institucionales por parte de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes para que fuera declarada patrimonio protegido, la propiedad privada sucumbió a la picota para dar lugar a nuevos proyectos inmobiliarios.


Hoy en día, el apellido de este pionero estadounidense sigue grabado en la memoria colectiva y en los adoquines del centro de Bernal, recordando al hombre que unió las naranjas de los jardines quilmeños con el nacimiento de la industria comercial moderna en el país.


El Ingeniero William Wheelwright

Nacido en Massachusetts, William Wheelwright fue uno de los empresarios e ingenieros civiles estadounidenses más influyentes de Sudamérica en el siglo XIX. Aunque su centro de operaciones estaba en Buenos Aires, su impacto en Quilmes fue directo e histórico. 



Tras ser convocado por el gobierno argentino para expandir las líneas de transporte, Wheelwright asumió la monumental tarea de extender las vías del ferrocarril hacia el sur. Él fue el artífice y director de la obra que construyó el Ferrocarril Buenos Ayres al Puerto de la Ensenada. Gracias a su trabajo, en 1872 el tren llegó finalmente a Quilmes, lo que sacó al pueblo de su aislamiento rural, provocó la llegada masiva de nuevos pobladores británicos y transformó por completo la fisonomía de la ciudad. 

El náufrago que le regaló el tren a Quilmes

En 1823, un joven capitán norteamericano de 25 años llamado William Wheelwright salvó su vida de milagro al naufragar en el Río de la Plata y nadar exhausto hasta las costas de Quilmes. Despojado de todo, el precario caserío local lo cobijó, lo curó y lo vistió. Aquel gesto solidario marcó a fuego al marino, quien solía repetir: “Yo nací dos veces: la primera en Estados Unidos y la segunda en Quilmes”.

Casi medio siglo después, convertido en uno de los ingenieros y empresarios ferroviarios más poderosos de Sudamérica, Wheelwright tuvo su oportunidad de retribución. Convocado por vecinos notables para destrabar las paralizadas obras del tendido hacia el sur, aceptó la concesión de inmediato con el único fin de saldar su deuda de honor.

El 18 de abril de 1872, el silbato de la primera locomotora rompió el silencio del pueblo, inaugurando el ferrocarril que sacaría a Quilmes de su aislamiento rural. Días después de cumplir su promesa de traer el progreso, Wheelwright envió una generosa donación personal de $25.000 pesos de la época destinada exclusivamente a los vecinos más necesitados del partido. Una historia cinematográfica de gratitud y progreso que transformó para siempre la fisonomía quilmeña.

Un monolito en la plaza de la estación por décadas reconoció su labor. Recientemente fue reemplazado.

Británicos en Quilmes

La comunidad británica (ingleses, escoceses, galeses) e irlandesa en Quilmes fue crucial para el desarrollo social, educativo y urbano de la localidad. De hecho, los censos e informes históricos del siglo XIX reflejan que más de la mitad del territorio del antiguo distrito perteneció o estuvo administrado en algún momento por familias de este origen. 

hubo importantes establecimientos industriales de origen británico en Quilmes, especialmente durante el siglo XIX y principios del XX. Aunque las grandes fábricas textiles y metalúrgicas que caracterizaron al Quilmes industrial de mediados del siglo XX fueron mayormente de capitales nacionales o de otras corrientes migratorias (como la emblemática Cervecería Quilmes, fundada por el alemán Otto Bemberg), el capital y los pioneros británicos lideraron la primera etapa industrial y de infraestructura en la región. 

Quilmes (que históricamente abarcaba un territorio mucho más amplio que el actual) tuvo una presencia sumamente fuerte de inmigrantes británicos —fundamentalmente escoceses e ingleses— a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Aunque los inmigrantes de origen australiano directo fueron casos más aislados como el de la familia de Maureen Dunlop, la colectividad británica dejó una huella imborrable.

Mucho antes de que existieran los modernos frigoríficos, la principal actividad industrial de la provincia era el saladero (la salazón de carnes para exportación). En 1815, el británico Robert Taylor instaló en Quilmes un importantísimo establecimiento industrial de este tipo. Para delimitar su planta y los campos de pastoreo (en una época donde aún no existía el alambrado en el país), Taylor mandó a cavar una monumental zanja de 1,50 metros de ancho por 4 metros de profundidad para contener al ganado. Esas tierras pasaron luego a manos de la familia Clark, británicos que sostuvieron el negocio hasta el final de la era de los saladeros. 

Entre las figuras más destacadas nacidas o radicadas en Quilmes sobresalen:


Los Clark

Juan Isidoro Clark: Un inmigrante originario de Yorkshire, Inglaterra, que llegó a la zona hacia 1827. Se convirtió en uno de los principales terratenientes y pioneros agrícolas de Quilmes. Introdujo métodos avanzados para la época y sus enormes propiedades se extendían desde el centro urbano hasta la costa del Río de la Plata, transformando la matriz productiva de la región mediante praderas artificiales y cultivo de alfalfa. Juan Clark murió el 23 de febrero de 1874 dejando una fortuna de 18.000.000 de pesos plata. Su mujer murió en Quilmes tres años después, siendo una de las primeras familias inglesas que se instala con residencia fija en el casco urbano del pueblo quilmeño.


Roberto Nalder Clark (1848-1909) fue un destacado arboricultor, pionero de la fruticultura y vecino influyente de la localidad de Quilmes. A diferencia de los primeros miembros de su familia que se enfocaron en la industria de los saladeros, Roberto aportó un enfoque profundamente técnico y científico al desarrollo rural y comunitario de la zona. Hacia finales del siglo XIX (a partir de 1895), arrendó una gran extensión de tierras y bañados en la Ribera de Quilmes, donde desarrolló una importante plantación y explotación de mimbre. Esas tierras que él trabajaba forman parte de lo que hoy ocupa el Área Material Quilmes de la Fuerza Aérea Argentina. 


Alrededor de 1850, Juan Clark construyó una hermosa propiedad espaciosa y confortable en una manzana de 8.640 metros cuadrados, comprendida entre las actuales calles Mitre, Conesa, Sarmiento y Colón. Estaba rodeada de una variada y frondosa arboleda; con un gran parral que iba todo a lo largo de la calle Colón. En el fondo un molino de poco más de 12 metros de altura. Tenía ambientes espaciosos, estufas de porcelana y ollas de hierro para calefaccionar las habitaciones. Hasta cierta época fue la residencia más importante del pueblo y años después albergaría a la Escuela Normal. Durante más de 140 años los Clark tuvieron una actuación directa y activa en la vida social, económica y política del partido de Quilmes.


Wilfred Latham


Destacado estanciero de origen inglés afincado en la zona, recordado por ser uno de los grandes impulsores de la ganadería argentina gracias a la introducción y cría de ovejas de raza. Publicó en la década de 1860 influyentes estudios económicos e industriales sobre el Río de la Plata y sus restos descansan en el histórico cementerio de Ezpeleta. 


Joseph Thomas Stevenson (el Canónigo Stevenson)

Este pastor anglicano nacido en la Sudáfrica británica llegó a Quilmes en 1895 para dirigir la iglesia All Saints. Su impacto fue colosal: en 1897 reorganizó el deporte local fundando el Quilmes Cricket Club (que derivaría en el Quilmes Atlético Club, del cual fue presidente) y en 1898 fundó el prestigioso colegio St. George's College (Colegio San Jorge), diseñado originalmente para los hijos de la comunidad británica en la Argentina.


El Canónigo Joseph Thomas Stevenson, es una figura fundamental en la historia educativa y social de Quilmes. Nació en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el 9 de julio de 1865, y completó sus estudios superiores en el sistema educativo británico de Canterbury y Oxford. 

Llegó a la Argentina y se instaló en Quilmes a finales del siglo XIX, donde impulsó una notable transformación y reorganización de la comunidad local. Introdujo la tradición británica de la educación integral combinada con la práctica de deportes al aire libre, consolidando instituciones educativas de gran prestigio en la región. Falleció en octubre de 1936 tras arribar a Buenos Aires proveniente de Europa, y sus restos descansan en Quilmes cumpliendo su expreso deseo. 


La Familia Davidson



Inmigrantes escoceses muy influyentes en el área rural de Quilmes. En sus tierras se levantó la emblemática capilla escocesa presbiteriana de la zona —asociada espiritualmente a la mítica colonia escocesa de Santa Catalina en Monte Grande— sirviendo como un punto neurálgico para los feligreses británicos de los alrededores. 


El Ferrocarril

En 1872, la llegada del Ferrocarril de Buenos Aires al Puerto de la Ensenada transformó por completo a Quilmes. Esta empresa era de capitales netamente británicos (The Buenos Ayres and Ensenada Port Railway). 

Si bien sus talleres principales no estaban en el centro de Quilmes, la empresa instaló talleres de mantenimiento, desvíos y dependencias técnicas en el distrito.Toda la gerencia, el personal de ingeniería y los maquinistas eran ingleses y escoceses, lo que generó un asentamiento habitacional e industrial que dio origen a los clubes y colegios británicos de la zona.

A diferencia de los ingenieros o directivos ingleses del ferrocarril que vivían en las áreas urbanas, los inmigrantes irlandeses en el siglo XIX llegaron a Quilmes para dedicarse masivamente a la actividad agropecuaria. Inicialmente trabajaron como aparceros y puesteros debido a su gran experiencia en la cría y cuidado de ovejas. 


El Quilmes Athletic Club



A finales del siglo XIX, la llegada masiva de ingenieros, técnicos y directivos británicos para el desarrollo del ferrocarril propició la creación del Quilmes Rovers Athletic Club en 1887 y años despues del Quilmes Atlético Club, impulsado originalmente por las familias locales de origen anglosajón. Un siglo y cuarto después la institución y sus seguidores reniegan de su historia, que nada tiene que ver con los indios del norte.


Cementerio de los Disidentes de Quilmes

La influencia británica fue tal que Quilmes cuenta con su propio Cementerio Británico, inaugurado formalmente en 1888 en terrenos que pertenecían a la localidad de Ezpeleta, sirviendo como testimonio histórico de todas aquellas familias (como los Lambert, los Beckwith o los Clark) que ayudaron a moldear la identidad moderna del partido. 



En 1887, la municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires prohibió el entierro de personas protestantes que no pertenecieran a la ciudad. El cementerio protestante más cercano era el de Chascomús. El miércoles 8 de agosto de 1887, Carlos Clark, de una familia quilmeña procedente de Yorkshire, escribe una carta solicitando que el terreno adyacente al límite sur del cementerio—de su pertenencia—sea puesto a la disposición de la comunidad protestante de Quilmes.

El martes 14 de agosto de 1888, se crea una sociedad ad hoc para la administración del cementerio, llamada Protestant Community of Quilmes. Los miembros se reunían en la iglesia anglicana All Saints en Quilmes.


Un destacado, el St. George’s College 

Conocido tradicionalmente en la zona como el Colegio San Jorge, es una de las instituciones educativas más prestigiosas y exclusivas de Argentina y América Latina. Su historia se extiende por más de 125 años y está profundamente ligada al arraigo de la comunidad británica en el sur del Conurbano Bonaerense. 


La Fundación y el Modelo Británico 

El colegio fue fundado el 1 de octubre de 1898 por el Reverendo Joseph Thomas Stevenson. Stevenson, un pastor anglicano nacido en Sudáfrica y educado en Oxford, notó la gran cantidad de familias británicas que residían en Quilmes y los distritos vecinos dedicadas al ferrocarril o al campo. 

Para abrir las puertas del colegio, Stevenson alquiló la histórica quinta "Rooke", un predio que inicialmente contaba con poco más de 7 hectáreas. El objetivo original era claro: fundar un colegio residencial (boarding school) para varones pupilos de habla inglesa de entre 9 y 14 años, replicando el estricto y tradicional modelo de los grandes colegios pupilas del Reino Unido. Fue, de hecho, la primera escuela de pupilaje establecida en Latinoamérica. 

Infraestructura e Identidad: "Un tesoro inglés"

A lo largo de las primeras décadas del siglo XX, el colegio comenzó a expandirse de manera sostenida, adquiriendo terrenos hasta consolidar las 27 hectáreas de campus que posee hoy en día. La arquitectura del predio adoptó un estilo marcadamente británico combinado con detalles criollos: 


La Capilla (1914): El corazón histórico del campus. Impulsada por el propio Stevenson, se inauguró en abril de 1914. Aunque nació como un templo anglicano, con el tiempo se convirtió en un espacio cristiano ecuménico. 

El sistema de "Casas": Al igual que los colegios del Reino Unido, los alumnos se dividieron en "Casas" (Houses) competitivas para fomentar la camaradería, el liderazgo y el deporte.

Pioneros en el Rugby y el Cricket en Argentina

El deporte siempre fue un pilar fundamental en la educación de la institución. El 28 de abril de 1908, Stevenson y un grupo de dieciséis exalumnos fundaron el Old Georgian Club. 

Este club de exalumnos se convirtió en una potencia del rugby nacional: ingresaron al campeonato oficial en 1935 y lograron la hazaña de consagrarse campeones invictos de la Primera División en tres años consecutivos (1937, 1938 y 1939). Hoy en día, tras un histórico regreso a los torneos de la URBA en 2015, siguen compitiendo activamente. Además del rugby, el colegio introdujo fuertemente la práctica del cricket, el hockey sobre césped y el atletismo. 

Modernización y Apertura: De Pupilos a Mixto

Durante sus primeras seis décadas, la escuela mantuvo un perfil sumamente cerrado y exclusivo para la comunidad angloparlante. Sin embargo, la segunda mitad del siglo XX trajo vientos de cambio:Década de 1960: Se flexibilizaron las reglas de admisión y se permitió por primera vez el ingreso de alumnos externos residenciales de la zona de Quilmes.

En 1975 el colegio rompió una tradición de casi 80 años y se transformó en una institución mixta, abriendo sus puertas a las mujeres. En las últimas décadas del siglo, la institución abrió una segunda sede en el norte del Gran Buenos Aires 

El St. George's hoy en día

En la actualidad, el colegio de Quilmes está catalogado internacionalmente como una institución de élite; de hecho, en 2021 fue seleccionado por la consultora Carfax Education y la revista británica Spear's como uno de los 100 mejores colegios del mundo (siendo uno de los dos únicos distinguidos en toda Latinoamérica). Aunque hoy la gran mayoría de sus alumnos son externos, sigue conservando su sistema de pupilaje bilingüe y sus profundas raíces ligadas a la tradición fundacional anglo-argentina. 


La Iglesia Anglicana de Quilmes

Conocida formalmente como la Parroquia de Todos los Santos, no fue fundada por una única persona, sino por una comisión organizadora de residentes británicos locales. La piedra fundamental se colocó formalmente el 1 de noviembre de 1892, impulsada por los siguientes hitos y protagonistas claves:


La Comisión Fundadora (1891)

En septiembre de 1891, un grupo de vecinos de la colectividad se reunió en el desaparecido Hotel Universo de Quilmes con el firme objetivo de edificar un templo religioso propio. Allí mismo constituyeron la comisión vecinal encargada de recaudar los fondos y comprar las tierras. Estuvo integrada por las familias Cordener, Stafford, MarrColwell, Williams y Davenport.

Para financiar la compra del lote (ubicado en la emblemática esquina céntrica de Alsina y San Martín), organizaron una masiva kermese benéfica en la quinta de la familia Rooke, el mismo predio rural donde años más tarde nacería el St. George’s College. 


Iglesia Presbiteriana San Andrés de Quilmes

Ubicada sobre la calle Almirante Brown al 800, en pleno centro de la ciudad, se encuentra la Capilla de la Iglesia Presbiteriana San Andrés. 


Historia y arquitectura: El templo actual fue inaugurado en 1924 y diseñado por el renombrado arquitecto Walter Dawson Campbell. Está construido bajo un encanto de estilo neogótico inglés, inspirado fielmente en las pequeñas capillas rurales de Gran Bretaña. 



Origen de su patrimonio: Las tierras para levantar el templo fueron donadas por la tradicional familia Clark (los mismos estancieros de origen inglés de los que hablamos antes). Para lograr que los inmigrantes escoceses se sintieran como en su patria, todo el mobiliario interior (los bancos, el púlpito tallado, el atril y las mesas de comunión) fue traído directamente en barco desde Gran Bretaña, mientras que sus hermosos vitrales fueron confeccionados y enviados por la firma G. Free and Wells desde Glasgow, Escocia. 


El Quilmes Lawn Tennis Club

Ubicado en las barrancas, precisamente en la esquina de Libertad y Olavarría, es otra de las grandes joyas institucionales fundadas por la comunidad británica quilmeña, y de hecho, es uno de los clubes de tenis más antiguos de toda la Argentina.


El club fue fundado el 21 de octubre de 1899 por un grupo de residentes británicos (ingenieros del ferrocarril, comerciantes y profesionales) que buscaban un espacio exclusivo para practicar lawn tennis (tenis sobre césped), un deporte que en ese momento estaba en pleno auge en el Reino Unido. En sus primeros años, estuvo íntimamente ligado al Quilmes Athletic Club y al St. George's College, compartiendo socios, familias y esa fuerte impronta de la cultura anglo-argentina que dominaba el plano social y deportivo del Quilmes de finales del siglo XIX.


Siglo XX

En este siglo se fundaron en el partido academias e instituciones de altísimo perfil dedicadas a la integración cultural a través de la lengua inglesa. El ejemplo más claro en la zona céntrica es el Instituto Argentino de Cultura Británica de Quilmes (fundado hace más de 80 años), el cual ha funcionado ininterrumpidamente desde mediados del siglo XX como un puente cultural, educativo y de examinación internacional para generaciones de quilmeños.


La fábrica "Dulces de Quilmes" 

Fue un establecimiento pionero en la industria alimenticia argentina, fundado en 1896 por George Brougham. Su producción ganó una enorme reputación por competir y desplazar a marcas importadas debido a sus altos estándares de calidad. La fábrica estaba ubicada dentro de la quinta familiar de los Brougham, un predio de unas 30 hectáreas situado aproximadamente en el cruce de las actuales calles Primera Junta y Derqui, en Quilmes. 


La propiedad contaba con un gigantesco monte frutal de entre 120.000 y 125.000 árboles (principalmente duraznos, ciruelas, damascos, manzanas, cerezas y frutillas). La fruta se cosechaba en su punto exacto de madurez y pasaba directamente a los peroles, garantizando frescura total. Sus productos se vendían bajo el nombre de "Dulces de Quilmes" y utilizaban la marca registrada "Swallow Brand" (Golondrina). 



El proceso destacaba por su pureza. Utilizaban azúcar blanca refinada de origen tucumano y cocinaban la fruta en grandes calderas de bronce escrupulosamente bruñidas. Buscaban un punto de jalea que mantuviera los pedazos de fruta enteros y conservara sus sabores naturales. Fue la primera fábrica en Argentina en adoptar los frascos de vidrio triangulares, un diseño icónico que los distinguía de las numerosas imitaciones que surgieron en el mercado. 


La aviadora quilmeña



Maureen Dunlop de Popp (1920–2012) fue una aviadora anglo-argentina que se destacó como una de las heroicas pilotos de la Auxiliar de Transporte Aéreo (ATA) del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial. Nacida en Quilmes, Argentina, se convirtió en un ícono de la época al aparecer en la portada de la célebre revista británica Picture Post en 1944, desafiando los roles de género de su tiempo. 


Allison Bell

William Allison Bell (1859–1931) fue uno de los más destacados filántropos y estancieros de origen escocés en Quilmes y además un vecino fundamental para la historia local.



Nació en Buenos Aires, pero era hijo de escoceses que se radicaron con estancias en Quilmes desde 1863. Su familia formó parte de la primera gran ola de terratenientes y productores rurales británicos del conurbano sur. Su hito más grande fue el rol económico y ejecutivo que tuvo para la creación del actual Hospital Zonal General de Agudos "Dr. Isidoro Iriarte". Junto al doctor Iriarte, Allison Bell lideró la comisión vecinal y aportó los fondos clave para adquirir la emblemática quinta "La Elisa" (que pertenecía a la familia Cambaceres), lugar donde finalmente se inauguró el hospital. Ofició además como el primer tesorero de su comisión directiva. 

Tras su fallecimiento en 1931, el municipio decidió homenajearlo de forma oficial en 1933. La intendencia le cambió el nombre a la antigua calle "Santa Cruz" por el de W. Allison Bell, perpetuando su memoria en la misma arteria donde se erige el centro de salud que él ayudó a fundar.


La Aviadora Quilmeña Maureen Dunlop de Popp

 Maureen Adele Chase Dunlop de Popp (Quilmes, 26 de octubre de 1920 - Norfolk, 29 de mayo de 2012) fue una aviadora argentina, nacionalizada británica, que formó parte de la Royal Air Force (la Fuerza Aérea del Reino Unido) durante la Segunda Guerra Mundial. También se convirtió en notable al aparecer en la portada de la revista británica Picture Post en 1944. Luego regresó a la Argentina formando parte de la fuerza aérea de su país natal.




Primeros años

Dunlop nació en Quilmes el 26 de octubre de 1920. Sus padres fueron el empresario rural australiano Eric Chase Dunlop, que se había ofrecido para la Real Artillería de Campaña durante la Primera Guerra Mundial y que luego fue empleado de una empresa británica para gestionar 250 000 hectáreas de las explotaciones de ovinos de la Patagonia y su esposa inglesa Jessimin May Williams. La pareja también tenía una hija mayor, Joan, y un hijo más joven, Eric.

Educada principalmente por su institutriz en las estancias ovinas de la Patagonia, Dunlop también asistió al Colegio Santa Hilda en Hurlingham, provincia de Buenos Aires. Rodeada de animales, se convirtió en una jinete experta. Además, cada mañana corría a la par de los trenes.

Los tres niños visitaban regularmente Inglaterra. Durante unas vacaciones allí en 1936, Dunlop tomó lecciones de vuelo. Tenía 16 años de edad. A su regreso a la Argentina, falsificó su certificado de nacimiento para que le permita continuar el entrenamiento de vuelo, uniéndose al Aeroclub Argentino.



Segunda Guerra Mundial

Al estallar la Segunda Guerra, Dunlop decidió apoyar activamente al Reino Unido. Para unirse al Air Transport Auxiliary (ATA), las mujeres pilotos necesitaban un mínimo de vuelo en solitario de 500 horas, el doble que un hombre. Después de aumentar sus horas a las necesarias, a principios de 1942, Dunlop y su hermana viajaron a través del Océano Atlántico en un buque argentino, país que permaneció neutral la mayor parte de la guerra.

Mientras que su hermana se unió a la BBC, en abril de 1942 Maureen se unió a la ATA, siendo una de las 164 mujeres pilotos en hacerlo, donde alcanzó el grado de primer oficial. Entrenada para volar 38 tipos de aeronaves, sus 800 horas posteriormente se registraron en Spitfires, Mustangs, Typhoons y bombarderos como el Wellington. Más tarde declaró que su tipo favorito de avión era el De Havilland DH.98 Mosquito.

Inicialmente se unió al No .6 Ferry Pool en la base de la Royal Air Force en Ratcliffe on the Wreake cerca de Leicester, y luego se trasladó a una base en Hamble, Southampton, donde una fábrica de Supermarine Aviation Works construía exclusivamente Spitfires para la base aérea de Southampton. Allí Dunlop debía llevar aviones desde la fábrica hasta las bases militares, probándolos en el camino. En algunas ocasiones se vio obligada a realizar aterrizajes de emergencia por fallos en las aeronaves. En una ocasión aterrizó en un campo después de que el motor de su Fairchild Argus tuviera una error en pleno vuelo y en otra, se le desprendió la cúpula de un Spitfire. Además, participó en misiones de salvamento y ambulancia aérea.


Dunlop se convirtió en una chica de portada cuando se publicó una foto de ella apartándose el pelo de la cara después de salir de la cabina de un Fairey Barracuda. Apareció en la portada de la revista Picture Post el 16 de septiembre de 1944, demostrando que las mujeres podrían ser valiente y glamorosas, e integrales para el esfuerzo de una guerra. Su imagen se convirtió en representativa de las mujeres en la guerra. Una novela de Isla Dewar sobre las mujeres de la Segunda Guerra, Izzy's War, utilizó la foto de Dunlop en su portada.


Últimos años

Al final de las hostilidades, Dunlop fue calificada como instructora de vuelo en la base aérea Luton, antes de regresar a la Argentina. Allí instruyó a pilotos de Aerolíneas Argentinas, voló para la Fuerza Aérea Argentina y entrenó pilotos aunque nunca la consideraron aviador militar por ser mujer, y también trabajó como piloto comercial. Dunlop, años más tarde, formó parte de la fundación de una empresa de taxi aéreo, volando activamente hasta 1969.

En 1955 se casó con el diplomático rumano retirado Serban Victor Poppin después de conocerlo en una función de la Embajada Británica en Buenos Aires. La pareja tuvo un hijo y dos hijas. Luego fundaron un criadero de caballos llamado Milla Lauquen Stud. En 1973, la familia se trasladó a Norfolk para criar caballos árabes de pura sangre. Además introdujo los caballos criollos en el Reino Unido. Su marido murió en 2000.



En 2003, Dunlop fue una de las tres pilotos femeninas de la ATA que fueron galardonadas con la condecoración «Piloto Maestro de Aire» del gremio de pilotos de aire y navegadores del aire.

Siempre tuvo la ciudadanía argentina, incluso pese a la Guerra de las Malvinas de 1982. Falleció en mayo de 2012 en su hogar de Norfolk.


QUILMES CONSTRUYE SU FUTURO

 Imágenes de un presente que se asemeja al futuro. El día que los quilmeños despertemos nuestro potencial volveremos a tener una ciudad de la que estar orgullosos.










domingo, 6 de septiembre de 2026

El Plano de Buenos Aires y alrededores de Carlos Chapeaurouge (alrededor de 1895).


Hoja N.º 89 del “Plano Catastral de la Nación Argentina – Buenos Aires y sus alrededores”, elaborado por Carlos de Chapeaurouge. El mapa representa el territorio bonaerense en una época en la que gran parte del actual conurbano todavía estaba compuesto por campos, quintas, estancias y pequeñas localidades.

En el centro y sector derecho aparece la ciudad de Buenos Aires, identificada como un área de gran concentración urbana. Hacia el norte se distinguen localidades como San Fernando, San Isidro y Las Conchas (actual Tigre), mientras que hacia el oeste aparecen San Miguel, Moreno, Morón y Rodríguez. Hacia el sur se observan sectores correspondientes a Lomas de Zamora, Quilmes y otras zonas del actual conurbano bonaerense.

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

De LA ESTRELLA ARGENTINA a SUPERMERCADOS LLANEZA

Supermercados Llaneza fue una industria pionera en supermercados que inauguró La Estrella Argentina, el primer mercado de autoservicio de Sudamérica en 1951, en Mar del Plata, Argentina. Sus fundadores fueron Silvino Llaneza González y Bernardino Brasas, inmigrantes españoles que también fundaron la Cámara Argentina de Supermercados (Cámara Argentina de Supermercados).




La Estrella Argentina tenía tres tiendas cuando murió Silvino Llaneza y sus hijos Silvino "Coco" Llaneza y Bernardino Mac Llaneza se hicieron cargo del negocio familiar cuando aún eran muy jóvenes.


Almacen La Estrella Argentina, de Silvino LLaneza. Ubicada en Rivadavia y San Martín. Quilmes.
(ilustracion inspirada en un viejo aviso de El Positivo, por Diego Llaneza)


A lo largo de las décadas siguientes, cambiaron el nombre de la compañía a Supermercados Llaneza y eventualmente expandieron la cadena a 54 tiendas, varios centros de distribución y 3,000 empleados. La cadena de supermercados se convirtió en el centro del grupo económico Silvino Llaneza e hijos, con varias empresas que abastecían sus tiendas. Con cobertura geográfica desde Buenos Aires hasta La Plata, la compañía fue durante décadas un líder al sur del Gran Buenos Aires.



Habiendo sido víctimas de la ola de secuestros en la década de 1970, cuando los tiempos turbulentos regresaron a Argentina a fines de los años ochenta, se decidió que el apellido de la familia Llaneza debía separarse de la marca comercial. Un grupo fue llamado El Mas Gauchito con el eslogan "el regulador de precios", y otro, dirigido a áreas de mayores ingresos, fue nombrado Sumo.

En los años 90 tuvo un gran proceso de expansión al obtener dos propiedades importantes del Coop Hogar Obrero : un hipermercado en la avenida principal de la ciudad de Quilmes y el Spinetto Shopping en Buenos Aires, además de cientos de tiendas minoristas en esta propiedad que en Su centro tenía un hipermercado.
El conglomerado no pudo adaptarse a los cambios que ocurrieron en Argentina durante los años noventa, y finalmente se declaró en bancarrota en 1998.



viernes, 4 de septiembre de 2026

La Alcaidía Departamental de Quilmes

 Quilmes activa su nueva Alcaidía Departamental: 312 plazas destinadas a vaciar las comisarías y multiplicar los policías en la calle


Ubicado en la zona de la Ribera, el flamante establecimiento penitenciario comenzará a operar formalmente la próxima semana. Con una dotación de al menos 200 agentes locales, el objetivo prioritario del Ministerio de Justicia y la Comuna es erradicar el hacinamiento en los calabozos policiales y devolver los patrulleros al control de los barrios.



El mapa del delito y la operatividad policial en el partido de Quilmes se prepara para experimentar el cambio logístico más profundo de las últimas décadas. Tras la finalización de los últimos detalles de infraestructura y las inspecciones de seguridad exigidas por los protocolos del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), el secretario de Seguridad del distrito, Gaspar De Stéfano, confirmó que la nueva Alcaidía Departamental XVII de Quilmes abrirá sus puertas formalmente la próxima semana.
La puesta en marcha de este imponente complejo carcelario representa una respuesta de fondo a un reclamo histórico de los vecinos y de las propias fuerzas de seguridad: la saturación de los calabozos en las dependencias policiales locales y el desvío de recursos humanos esenciales para custodiar detenidos en lugar de patrullar las calles.

Un predio de vanguardia en la Ribera quilmeña
El nuevo establecimiento penitenciario fue construido en un terreno de dos hectáreas estratégicamente ubicado en la zona ribereña del partido, en un cuadrante delimitado por las calles Puccini, Lafayette, Carlos Bavera y Solís, a escasos metros de la bajada de la Autopista Buenos Aires–La Plata. Esta localización no es casual: permite un acceso y egreso rápido de móviles judiciales y de traslado hacia los tribunales locales, minimizando el tránsito de móviles con detenidos por los centros urbanos más densamente poblados.
El complejo cuenta con una capacidad total de 312 plazas de alojamiento, distribuidas de manera simétrica en un diseño moderno de 156 celdas bi-personales (para dos detenidos cada una). El objetivo técnico del diseño es evitar de manera rotunda el hacinamiento y cumplir con las normativas internacionales de derechos humanos respecto al trato de personas privadas de su libertad en condición de procesadas.
En términos de infraestructura de seguridad y servicios, el predio cuenta con:
  • Muro perimetral blindado: Una estructura de hormigón armado de gran altura custodiada por múltiples garitas de control elevado y un sistema de monitoreo interno con cámaras de última generación.
  • Módulos sanitarios internos: Una sección médica de alta complejidad para la atención de urgencias y controles diarios, evitando que los detenidos tengan que ser derivados de forma constante a los hospitales públicos de la zona, como el Hospital Iriarte.
  • Espacios de asistencia jurídica y familiar: Áreas diferenciadas y aisladas destinadas a las entrevistas de los internos con sus abogados defensores y salones específicos para visitas familiares reguladas.
Además de los beneficios directos en materia de seguridad, la obra generó una fuerte puesta en valor del entorno barrial. El proyecto incluyó la pavimentación total de las calles de tierra aledañas, la instalación de redes de agua potable, cloacas y la renovación integral del alumbrado público con tecnología LED, un viejo anhelo de las familias que residen en las cercanías del predio.

Impacto en las calles: Empleo local y liberación de patrulleros
Uno de los datos más destacados de la puesta en marcha de la Alcaidía XVII es el modelo de empleo aplicado. Bajo la conducción del recientemente designado director general del penal, Aaron Colecchio Pua, se estima que el establecimiento operará con una dotación de por lo menos 200 trabajadores.
A través de una convocatoria coordinada con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, se priorizó la contratación de personal civil y guardias de seguridad radicados exclusivamente en el partido de Quilmes. Esta decisión política no solo generó fuentes de trabajo genuinas para la comunidad local, sino que garantiza que el personal penitenciario cuente con un fuerte arraigo territorial en la zona sur.
No obstante, el verdadero impacto masivo de la Alcaidía se sentirá en la seguridad ciudadana diaria. En la actualidad, decenas de efectivos de la Policía Bonaerense y numerosos patrulleros deben permanecer fijos en las comisarías quilmeñas realizando tareas de "guardiacárceles", custodiando detenidos en calabozos que no están diseñados para el alojamiento a mediano o largo plazo.
Con el traslado inmediato de estos internos hacia las 312 plazas del nuevo establecimiento de la Ribera, el personal policial quedará automáticamente liberado de esas funciones de custodia. Tanto los uniformados como los móviles policiales regresarán al patrullaje activo y a los operativos de prevención del delito en los barrios, complementando otras medidas recientes de la Comuna, como la flamante inauguración de la Comisaría 10ª en Don Bosco.

El límite legal: El destino de los menores de edad
La apertura de la Alcaidía coincide temporalmente con un debate de alcance nacional en materia penal y de minoridad. Frente a las dudas vecinales respecto al alcance del nuevo establecimiento, las autoridades judiciales y municipales fueron taxativas: la Alcaidía Departamental de Quilmes está habilitada única y exclusivamente para alojar a personas mayores de 18 años.
Los menores de edad que resulten imputados o procesados bajo los regímenes legales vigentes bajo ninguna circunstancia ingresarán a este complejo. La ley prohíbe de forma absoluta que los adolescentes compartan espacios de encierro con adultos. Ante la comisión de delitos graves, el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de Quilmes continuará derivando de manera estricta a los menores hacia los establecimientos especializados ya existentes en la región, tales como el Centro de Recepción y Contención de Lomas de Zamora o los complejos cerrados del área de La Plata (Abasto).
Con las celdas listas, el personal capacitado y la logística de traslado aceitada, Quilmes se prepara para encender los motores de una estructura que promete cambiar radicalmente el paradigma de la seguridad y el control de detenidos en la Tercera Sección Electoral.