Imagen del edificio más antiguo (1890) con un módulo demolido que estaba ubicado hacia la izquierda donde se ven los dos tanques,. El edificio completo se ve en la imagen anterior.
Interesa aclarar que el estilo de este edificio se conoce como Rundbogenstil, y nació en Prusia hacia 1820, inspirado en la arquitectura medieval, en particular del románico porque se lo consideraba más flexible para los nuevos programas, en particular para las instalaciones industriales.
El estilo Rundbogenstil, también llamado revival románico alemán, se caracteriza por las volumetrías de ladrillo visto, con esquinas curvas, ventanas con dinteles de curvatura abierta eye-browed (forma de ceja) y cubiertas planas para evitar altillos que pudieran causar incendios.
La Ítalo
Antigua subestación eléctrica de la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad (CIAE). Estas fachadas industriales se caracterizan por una estética neorrománica o lombarda muy particular. El sello de la empresa (diseñado en sus orígenes por el arquitecto italiano Giovanni Chiogna a principios del siglo XX) consistía en combinar ladrillo visto rojizo con molduras de piedra clara o revoque gris, arcos de medio punto sobre los accesos y remates superiores rectos tipo cornisas medievales. La llegada de la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad a Quilmes y Bernal se consolidó principalmente a partir de 1928.
Corrientes al 330, entre Vicente López y Sáenz Peña.
Detalle
Viviendas
Casa Sucesión Ctibor, luego casa Nosz de 1933, esquina sudoeste de Mitre y Conesa (demolida).
Obra en mi poder el plano que acompaña la solicitud de la conección domiciliaria con la red. El plano es del 20 de octubre de 1933 y está a nombre de la Sucesión Francisco Ctibor, lo que implica que los herederos aún eran propietarios en la instancia previa a la venta a Nosz.
Francisco (František) Ctibor, de origen checo, es una figura clave para entender la transición de la producción artesanal a la gran escala industrial en la región, y su paso por Quilmes representa el eslabón inicial de esa historia.
La experiencia e infraestructura que Ctibor consolidó durante su estancia en Quilmes fueron el trampolín para el proyecto más ambicioso de su vida:
La oportunidad de 1882: Con la fundación de la ciudad de La Plata por parte de Dardo Rocha, la demanda de ladrillos de alta calidad para los palacios gubernamentales se volvió monumental.
Al detectar que los suelos de las afueras de la nueva capital eran óptimos, Ctibor decidió trasladar y expandir definitivamente sus operaciones hacia Ringuelet alrededor de 1888. Allí instaló la primera gran fábrica totalmente mecanizada del país (con hornos de sistema continuo Hoffmann), la cual proveyó los millones de ladrillos vistos que hoy definen la identidad de La Plata (como la Catedral o la Casa de Gobierno) (IA). Estoy tentado de dedicarle este párrafo a la querida arquitecta Susana Mangioni.
Su paso por Quilmes, por lo tanto, representa el período de experimentación y arraigo de uno de los industriales ceramistas más importantes de la historia bonaerense.
(Jorge Buján)
Chimenea de ladrillo a la vista con remate escalonado y aristas curvas. Villa Argentina.






